El dificil tiempo nuevo

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ECOLIST: EL DIFICIL TIEMPO NUEVO...
Date:Thu, 06 Jan 00 01:30:03 ARG
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grinberg@wamani.wamani.apc.org  (Miguel Grinberg)
Organization: Red Wamani - APC Networks - Argentina
To:ecolist@wamani.wamani.apc.org


Progresivamente, para convertirnos en ciudadanos lúcidos y fértiles del siglo XXI, deberemos abandonar infinitas malas costumbres individuales y sociales para volvernos seres generativos capaces de recomponer en este planeta no el antiguo Edén, sino una eterna capacidad de solidaridad mental, emocional y comunitaria.

Llegamos a finales del siglo XX con evidencias extremas sobre una situación de emergencia en torno de la Espacionave Tierra. Todas las semanas, la red informativa CNN brinda un servicio llamado Earthweek - A Diary of the Planet donde puntualiza los detalles más críticos de la situación ambiental global.

Abrió setiembre de 1999 con una lectura sobre temperaturas extremas: más de 45 grados centígrados en la capital de Kuwait y 40 grados bajo cero en Vostok (Rusia). Citaba luego un informe del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) según el cual numerosos centros turísticos tradicionales estarían ante la posibilidad de un colapso debido al recalentamiento ambiental. Se reduciría la temporada de nieve en los centros de esquí, los días de calor extremo invalidarían puntos clave del Mediterráneo, muchos bosques antiguos se incendiarían espontáneamente y enfermedades como la malaria irrumpirían en lugares inéditos.

Resumía: "lugares altamente rentables pasarían a lucir como vacaciones de terror".

Después de los huracanes Dennis y Cindy, el Floyd paralizaría la costa este de Estados Unidos con millones de evacuados. Unos 600 camiones quedaron varados en la cordillera de los Andes, en el linde entre Argentina y Chile, cuando una tormenta de nieve bloqueó el túnel Cristo Redentor. En Turquía y Grecia se reponían de fuertes terromotos, y otros se hacían sentir en Nueva Zelanda, el norte de Filipinas y el centrosur de Alaska.

Había más de 2.000 incendios forestales fuera de control en Brasil, y temores de eventos similares en las montañas de San Bernardino (California). Una inaudita invasión de medusas y aguavivas preocupaba a los nadadores en la costa italiana (especialmente en la famosa Portofino). En el Mar del Norte había delfines privados de su sentido de orientación.

No extrañó entonces a los entendidos que a mediados de mes, desde el Centro Antártico Internacional de Nueva Zelanda, el presidente Bill Clinton de Estados Unidos advirtió que los cambios climáticos podrían llevarnos a un cataclismo incontrolable. Dijo: "Los cinco años más cálidos desde el siglo XV se han dado en los años 90. El consenso mayoritario de la opinión científica mundial es que los gases de invernadero emitidos por la actividad humana están elevando la temperatura de la Tierra de modo veloz e intolerable... El problema debe ser encarado entre todas las naciones, ya que los niveles de emisiones están aumentando con mayor velocidad en las naciones en desarrollo. Abogo para que la comunidad internacional se convenza de los beneficios que traería el uso de las energías alternativas".

Ese mismo día, Naciones Unidas presentó dos documentos que calzaban puntualmente en el cuadro general. Por un lado, el Programa Ambiental de la ONU (Pnuma) daba a conocer el Informe Global-Geo 2000, donde indicaba: "la concentración de dióxido de carbono, uno de los gases de invernadero, alcanzó niveles récord. Y el recalentamiento causa cada vez más catástrofes ambientales que durante la última década causaron la muerte a tres millones de personas. El ciclo mundial de renovación del agua parece incapaz de responder a las demandas del futuro, la degradación de los suelos anuló numerosas conquistas realizadas en la productividad agrícola, y la contaminación del aire alcanzó niveles de crisis en muchas ciudades".

A su vez, el Banco Mundial distribuyó su informe En los umbrales del Siglo XXI (o WDR - World Development Report), que resaltaba: "Las migraciones están causando cambios dramáticos en el perfil demográfico, tanto de las naciones industrializadas como en los países en desarrollo". Con la previsión de un crecimiento del número de necesitados, la distancia entre ricos y pobres aumenta en ambas regiones, y los recursos oficiales se empequeñecen: "En este momento, la batalla por el desarrollo se está perdiendo y el mundo anda para atrás".

Tres capítulos del estudio est'an centrados en los efectos de la globalización sobre el desarrollo en tres áreas: las finanzas internacionales, la integración comercial y la degradación ambiental.

Según el WDR, la tendencia a transferir la producción industrial hacia los países en desarrollo agravará la problemática de la contaminación atmosférica: para la mayoría de los niños de las ciudades de estas naciones, respirar el aire urbano podría ser tan perjudicial a la salud como fumar dos atados de cigarrillos diarios. "De los 4.400 millones de personas que viven en el mundo en desarrollo, casi tres quintos no poseen saneamiento básico, y un tercio no tiene acceso al agua potable, 25 por ciento carece de habitación adecuada y un quinto no cuenta con servicios modernos de medicina. Uno de cada cinco niños no llega a completar la escuela primaria, y un porcentaje semejante no consume la cantidad de proteínas y calorías necesarias. Este dato explica, en parte, por qué aproximadamente 9 millones de niños con menos de 5 años mueren todos los años en las naciones pobres, víctimas de enfermedades que podrían prevenirse totalmente". Parecen palabras de Greenpeace, pero pertenecían a Joseph Stiglitz, entonces economista-jefe del Banco Mundial.

Las proyecciones demográficas indican que la población mundial parará de crecer a mediados del siglo próximo. Pero hasta ahí, casi se duplicará el número de habitantes del planeta, de los 6.000 millones actuales a unos 10.000 millones hacia el 2050. Con todo lo que eso significará en demanda de alimentos y agua potable, efluentes cloacales y producción de basura casera. En un mundo donde ya hay -- aquí y ahora-- 1.000 millones de desnutridos.

Casi el 90 por ciento de la población urbana del futuro pertenecerá al mundo en desarrollo, que dentro de 15 años albergará a 80 de las 100 mayores metrópolis del globo. Los esfuerzos hechos durante el último medio siglo para mejorar las condiciones de vida del antaño llamado Tercer Mundo, han fracasado. Al despuntar el siglo XXI habrá 1.500 millones de seres humanos "viviendo" apenas con un dólar diario. De paso, el sida, solamente en Africa, ya afecta a 250 millones de niños, en su mayoría huérfanos.

Por primera vez, el Banco Mundial evalúa minuciosamente los impactos de la globalización en la ecuación finanzas-mercados-medio ambiente: "La globalización y la descentralización pueden revolucionar el panorama del desarrollo o conducir al caos y aumentar el sufrimiento humano". Nada más, nada menos.

Vemos, y resaltamos, que según el WDR, un número creciente de los más pobres vive en las ciudades. Hacia 1950, las poblaciones urbanas y rurales de países pobres y ricos eran más o menos las mismas: giraban en torno de los 300 millones. El año próximo, las ciudades de las naciones en desarrollo contendrán unos 2.000 millones de individuos, más que el doble que el número de residentes urbanos de los países ricos. En consecuencia, crecerá la demanda de servicios básicos -- hoy escasos -- como el agua potable, las cloacas, los transportes, atención primaria de la salud, pautas de seguridad alimentaria y control de la violencia delictiva.

Entonces, aquella Declaración de Río que coronó la ECO 92 se presenta ahora como una tibia invocación medioambiental superada patéticamente por la realidad de fin de siglo. El mundo se presenta cada día m'as pequeño pero, al mismo tiempo, más complejo. Nunca antes había sido tan urgente abordar el llamado "desarrollo humano" con criterios generativos y transformacionales. Sabemos que los adelantos de la medicina, innovaciones como los filtros de agua, las cámaras sépticas, los generadores portátiles, el aire acondicionado y las comunicaciones digitales mejoraron la calidad de vida del mundo desarrollado. ¿Pero incrementaron la calidad de su existencia espiritual? ¿Por qué hay entonces tanta violencia nihilista, alcoholismo, toxicomanía, abuso sexual de menores y manicomios repletos?

No cabe duda: es preciso repensar el concepto de "progreso" y recuperar el sentido de la piedad y la justicia. El mero desarrollo económico no previene la aberración distributiva. Asimismo, la expansión de las ciudades no puede quedar librada al azar. Una nueva ciencia del diseño debe casarse con la gestión municipal y las políticas nacionales. Y ante la ausencia de políticos visionarios, son los individuos más lúcidos del mundo empresarial, ecológico, educacional, terapéutico y religioso los que deberían ir en dirección de un Nuevo Pacto Planetario, rebosante de imaginación, innovación y ternura. Caso contrario, como enseña la Historia, todo será silencio, desolación y olvido.

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Miguel Grinberg tem sido um pioneiro na cultura alternativa na Argentina e na América Latina durante décadas.Editou as revistas Eco Contemporáneo, Contracultura e Mutantia; Fez jornalismo, rádio e televisão e publicou vários livros fundamentais, entre eles:
La nueva revolución norteamericana
(ensaio, 1968),
Como vino la mano, (ensaio,1977)
La generatión de la paz (ensaio,1985)
Introducción a la ecologia social (ensaio, 1992)
Ecologia Cotidiana, de 1994
Em 1988 recebeu o Prêmio Global 500 do Programa da ONU para o Meio Ambiente

- E-mail de Miguel Grinberg

PENSAMENTO ECOLÓGICO
ecologia e ecologismo no Brasil e no mundo desde 1978...


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